miércoles, 7 de septiembre de 2011

El mundo y la Oscuridad (Olivia)

Annie subió por una de las escaleras, al parecer su curiosidad fue mayor al miedo de no saber que era aquel lugar, y sin pensar demasiado decidió emprender aquel viaje sin pensar en las posibles consecuencias. Por el contrario, su espíritu avasallador llevaba su cuerpo como un niño arrastra su pequeño paño para dormir, y juntos fueron como un solo ser hacia un destino desconocido.
El lugar era gigantesco, al mirar hacia arriba solo se veía en el centro y muchos metros mas arriba un pequeño agujero por donde entraba un poco de luz,  había cientos de escaleras conectadas entre sí y cada una terminaba en una puerta cerrada con armellas y candados grandes, y las paredes estaban completamente tapizadas de libros de distintos tamaños y colores.
La primera escalera era larguísima, cada peldaño de madera vieja estaba empolvado, y al afirmarse en las manillas estas sonaban como clavijas desajustadas, el sonido le molestaba y se preocupó de no tocarlas porque no quería que alguien la escuchara, y la descubriera, ya que no tenía permiso para entrar en aquel lugar y no había nadie que pudiera salvarla si algo malo le ocurría. Mientras subía, sentía que alguien la estaba observando incesantemente, y aunque cansada por los 60 escalones que había logrado subir quiso seguir su travesía.
Mientras tanto, afuera, en el inmenso campo repleto de bosques y flores carnívoras se escuchó una marcha de pequeños pisadas, y un farol a lo lejos alumbraba la casona hasta lo más alto de su construcción. El viento soplaba fuerte azotando con rudeza las paredes y las hojas de los árboles; las nubes opacaban una de las lunas que iluminaban aquel paisaje. El ambiente estaba siendo dominado por una energía oscura, desplegando un alo invisible sobre todo el lugar.
continuará...

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